
Argentina es una de las principales protagonistas de esta fiesta universal futbolera, que cada cuatro años congrega a las mejores selecciones del mundo. No sólo por la calidad y excelencia de sus jugadores y la presencia en el banco del mejor jugador de todos los tiempos, Diego Maradona, sino también por la multitud que acompaña a la selección desde las tribunas, algo que dispara sensaciones opuestas. Es que, según en que parte de su hinchada se establezca el foco, conmueve por sus hinchas de verdad o atemoriza por sus barras.
La impunidad que se vive con el tema de los barrabravas no responde a personas violentas que actúan de manera aisladas. Lo hacen apoyados por estructuras de poder, relaciones de personas, jugadores, dirigentes y organismos del fútbol argentino.
Cómo explicar que en el mismo vuelo en que la selección Argentina viajó a Sudáfrica también lo haya hecho un grupo de 25 “barras”, hecho confirmado por periodistas que compartieron el avión. Un episodio vergonzoso que muestra a las claras la cercanía de estos hinchas con jugadores y dirigentes argentinos.
En el grupo se encontraba Ariel Pugliese, alias 'El Gusano', un ex líder de la barrabrava de Nueva Chicago, investigado en 2007 por el homicidio de un hincha de Tigre, y que fuera puesto por la AFA como guardaespaldas de Lionel Messi en uno de sus pasos por Buenos Aires. Ante este hecho parece no haber respuesta, ni desde la dirigencia de la AFA, ya que Grondona dice no saber nada respecto del suceso, ni de Bilardo, a quien los barras señalaron como “amigo”.
En la embajada argentina en Sudáfrica, con sede en Pretoria, confirmaron que los barras, que debían viajar a las 10:30 hs. Y lo hicieron cerca de las 15:30 hs., no viajaron antes, en el mismo vuelo en el que llegaron a Johannesburgo, porque el capitán de la nave no los aceptó por estar borrachos, en mal estado, y generar disturbios en el avión. 12 fueron los deportados en esa ocasión y llegaron a sumar 31, según informó el embajador argentino en Sudáfrica, Carlos Sensale. Éste notificó en declaraciones a la prensa que hubo 119 personas con antecedentes violentos de todo el mundo que fueron deportadas o no admitidas en Sudáfrica. Una cuarta parte de ellos son argentinos, esto nos deja posicionados mostrando una situación vergonzosa para nuestro país, de la que la AFA, el gobierno, clubes, jugadores, técnicos, y quien sabe cuantos más que colaboran para que esto se produzca, deberían tomar conciencia para cambiar las cosas y que seamos vistos de una manera diferente cuando cruzamos la frontera.
No se puede obviar tampoco el vomitivo “convenio” entre Kirchner y los barrabravas, en el que el primero pagó el viaje a Sudáfrica a los segundos, a cambio de apoyo político. La "Barra del kirchnerismo", denominada Hinchadas Unidas Argentinas, una ONG liderada y creada por Marcelo Mallo, de estrecha relación con el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aunque éste lo niegue, estuvo en Sudáfrica gracias al apoyo financiero del gobierno
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y el poder político son partícipes necesarios. Sin su aval no hay forma de que los violentos estén en Sudáfrica", dijo Mónica Nizzardo, presidenta de la organización no gubernamental Salvemos al fútbol.
El gobierno negó haber facilitado el viaje de los barrabravas y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reveló que se envió a las autoridades sudafricanas los datos de unos 800 hinchas violentos. De todas formas, Fernández advirtió que "cualquier ciudadano libre puede ir, no podemos impedir que viaje".
El arreglo del gobierno con los barras incluye a hinchadas de Primera: Independiente, Huracán, Vélez, Lanús, Tigre, Central, Argentinos, Chacarita, Godoy Cruz, Gimnasia LP y Colón. Esta locura consistió en ofrecerles a los muchachos planes sociales y all inclusive en el Mundial, a cambio de apoyo publicitario en las canchas y apoyo político en las calles. Así, se vieron en las canchas banderas con la leyenda “Hinchadas Unidas Argentinas” y la iconografía de “Kirchner Vuelve”.
Con todo esto, se hace imposible negar que estos barras no se manejan solos y que son financiados por muchos sectores. Si de verdad se pretende terminar con la violencia en el fútbol argentino es necesario quitar el apoyo a esta gente que no tiene la pasión que dicen tener por sus clubes ni por su país sino que responden a intereses individuales.
Según la ONG Salvemos al Fútbol, Argentina tiene un largo historial de hechos violentos en torno al fútbol con la muerte de 249 personas desde 1924, seis de ellas en lo que va de 2010, un hecho que no es menor y sobre el que habría que enfatizar en el análisis y buscar soluciones urgentes.
Guillermo Houriet
La impunidad que se vive con el tema de los barrabravas no responde a personas violentas que actúan de manera aisladas. Lo hacen apoyados por estructuras de poder, relaciones de personas, jugadores, dirigentes y organismos del fútbol argentino.
Cómo explicar que en el mismo vuelo en que la selección Argentina viajó a Sudáfrica también lo haya hecho un grupo de 25 “barras”, hecho confirmado por periodistas que compartieron el avión. Un episodio vergonzoso que muestra a las claras la cercanía de estos hinchas con jugadores y dirigentes argentinos.
En el grupo se encontraba Ariel Pugliese, alias 'El Gusano', un ex líder de la barrabrava de Nueva Chicago, investigado en 2007 por el homicidio de un hincha de Tigre, y que fuera puesto por la AFA como guardaespaldas de Lionel Messi en uno de sus pasos por Buenos Aires. Ante este hecho parece no haber respuesta, ni desde la dirigencia de la AFA, ya que Grondona dice no saber nada respecto del suceso, ni de Bilardo, a quien los barras señalaron como “amigo”.
En la embajada argentina en Sudáfrica, con sede en Pretoria, confirmaron que los barras, que debían viajar a las 10:30 hs. Y lo hicieron cerca de las 15:30 hs., no viajaron antes, en el mismo vuelo en el que llegaron a Johannesburgo, porque el capitán de la nave no los aceptó por estar borrachos, en mal estado, y generar disturbios en el avión. 12 fueron los deportados en esa ocasión y llegaron a sumar 31, según informó el embajador argentino en Sudáfrica, Carlos Sensale. Éste notificó en declaraciones a la prensa que hubo 119 personas con antecedentes violentos de todo el mundo que fueron deportadas o no admitidas en Sudáfrica. Una cuarta parte de ellos son argentinos, esto nos deja posicionados mostrando una situación vergonzosa para nuestro país, de la que la AFA, el gobierno, clubes, jugadores, técnicos, y quien sabe cuantos más que colaboran para que esto se produzca, deberían tomar conciencia para cambiar las cosas y que seamos vistos de una manera diferente cuando cruzamos la frontera.
No se puede obviar tampoco el vomitivo “convenio” entre Kirchner y los barrabravas, en el que el primero pagó el viaje a Sudáfrica a los segundos, a cambio de apoyo político. La "Barra del kirchnerismo", denominada Hinchadas Unidas Argentinas, una ONG liderada y creada por Marcelo Mallo, de estrecha relación con el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aunque éste lo niegue, estuvo en Sudáfrica gracias al apoyo financiero del gobierno
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y el poder político son partícipes necesarios. Sin su aval no hay forma de que los violentos estén en Sudáfrica", dijo Mónica Nizzardo, presidenta de la organización no gubernamental Salvemos al fútbol.
El gobierno negó haber facilitado el viaje de los barrabravas y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reveló que se envió a las autoridades sudafricanas los datos de unos 800 hinchas violentos. De todas formas, Fernández advirtió que "cualquier ciudadano libre puede ir, no podemos impedir que viaje".
El arreglo del gobierno con los barras incluye a hinchadas de Primera: Independiente, Huracán, Vélez, Lanús, Tigre, Central, Argentinos, Chacarita, Godoy Cruz, Gimnasia LP y Colón. Esta locura consistió en ofrecerles a los muchachos planes sociales y all inclusive en el Mundial, a cambio de apoyo publicitario en las canchas y apoyo político en las calles. Así, se vieron en las canchas banderas con la leyenda “Hinchadas Unidas Argentinas” y la iconografía de “Kirchner Vuelve”.
Con todo esto, se hace imposible negar que estos barras no se manejan solos y que son financiados por muchos sectores. Si de verdad se pretende terminar con la violencia en el fútbol argentino es necesario quitar el apoyo a esta gente que no tiene la pasión que dicen tener por sus clubes ni por su país sino que responden a intereses individuales.
Según la ONG Salvemos al Fútbol, Argentina tiene un largo historial de hechos violentos en torno al fútbol con la muerte de 249 personas desde 1924, seis de ellas en lo que va de 2010, un hecho que no es menor y sobre el que habría que enfatizar en el análisis y buscar soluciones urgentes.
Guillermo Houriet
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