
La violencia en los establecimientos educativos es un fenómeno que ha aumentado en los últimos años y debe ser evaluada con urgencia.
El hecho de que las escuelas estén apareciendo más a menudo en las páginas de sucesos de los periódicos que en la sección de educación y cultura está preocupando seriamente a todos los miembros de la comunidad educativa.
En las escuelas los niños y jóvenes se muestren en situaciones de agresividad con el agravante en muchos casos de la tenencia de armas, sumado a esto en muchos casos también venden y consumen drogas, o que roban a otros estudiantes. Estos numerosos casos de violencia abren un debate a temas muy complejos y diversos, el rol de la escuela y de los padres, la actitud de las autoridades de los establecimientos involucrados y los agentes externos que influyen y determinan la conducta de los jóvenes, como las drogas y el alcohol. Todos estos puntos en su conjunto deben analizarse para dar una respuesta al problema.
La indisciplina o el mal comportamiento son factores perturbadores que cambian la buena marcha de la vida escolar, pero no son los únicos. La pobreza, el desempleo, la falta de alimentos, el trabajo infantil, el alcoholismo y la drogadicción son generalmente identificados como las "causas" de la violencia, pero en realidad deben considerarse factores que contribuyen a crearla.
La ausencia de límites en el comportamiento social, la exposición continua a la violencia reflejada en los medio de comunicación, la integración en bandas que hacen uso de la violencia como forma habitual de comportamiento, la facilidad para la disposición de varias tipos de armas, sumado a las justificación de la violencia en la sociedad o en el ámbito social al que pertenezca la persona son también detonantes principales que dejan espacio libre a los hechos de violencia que tan frecuente actualmente en las escuela, aclarando además que no se trato de una clase social en particular.
Por lo general, tienen su comienzo en relaciones familiares y escolares caracterizadas como violentas, que van conformando patrones de comportamiento y aprendizaje para la formación de conflictos por parte de las personas que las han sufrido en su niñez; de allí, la importancia de poner atención en lo que sucede en los planteles de educación país.
La violencia presente en nuestras calles, nuestras casas y nuestros medios de comunicación termina sin duda también reflejados en los colegios cada vez más y a una temprana edad.
Esta agresividad no es nueva sino parte de toda una estructura de nuestra convivencia social, la violencia escolar es un fenómeno de que debe ser tratado y asumido en forma conjunta, por la autoridades, los gobiernos, las escuelas sus autoridades y docentes y los padres y alumnos.
La solución no se trata de aislar al niño o al adolescente del mundo en el que vive, sino de mostrarle que existe otra realidad, que convive con la violencia cotidiana, pero que es diferente.
MARIA JIMENA LÓPEZ


